miércoles, 3 de junio de 2009

"El aborto es asunto mío"

"El aborto es asunto mío"
Lina María Moreno Restrepo

Preocuparse por el hecho de si el aborto es bueno o malo, moral o inmoral, sólo debe repercutir en la conciencia individual. La penalización del aborto le delega al Estado la decisión de considerar al aborto inmoral, y atenta contra el derecho de la mujer a imponer su criterio. Despenalizarlo, por otro lado, no implica promoverlo, sino respetar el derecho de autonomía del que goza cualquier ciudadano, y que en este caso apela sólo a la mujer; es respetar tanto a quien aprueba al aborto como a quien lo juzga.
La penalización del aborto atenta contra el derecho de cada individuo de decidir sobre lo que es su propiedad, por consiguiente sobre su propio cuerpo, y ¿de quién es el cuerpo? la mujer es propietaria de lo que está dentro de ella mientras que no haya salido de su organismo, y como es propiedad de ella sólo a ella le concierne. Mientras el feto respire, crezca y se alimente gracias al organismo materno, es parte del cuerpo de la madre; mientras el cordón umbilical los una, son uno cuerpo, uno depende de otro. El Estado debe garantizar el derecho de decidir; abortar o no, no es asunto que deba interesarle, sino sólo a quien se ve directamente afectado.
Es como la parábola del huevo y la gallina: ¿quién nació primero, el huevo o la gallina? Aristóteles cree que fue la gallina. Esto se conecta a su teoría hilemórfica (más tarde tratada por Santo Tomás) que plantea que existen materia y forma. La materia es potencial, sin la forma no existe; Aristóteles dice que la potencia absoluta, un ser que fuese sólo potencia, no puede existir. Es como si Botero tiene en mente la imagen de una obra que va a pintar, y que aún no ha sido plasmado en el lienzo; hay potencia, pero sin forma la idea no tiene ningún valor.
Un bebé en el útero es pura potencia, al menos hasta los tres primeros meses después de la fecundación del óvulo. Se ha comprobado científicamente que luego de 3 meses el feto tiene vida humana propia y podría sobrevivir con los procedimientos adecuados, en caso de que el útero materno no pudiera seguir soportándolo. Entonces, antes de esos tres meses, el feto es sólo materia, como no tiene forma no tiene valor. Santo Tomás dice que “todo lo que está en acto se mueve, y por naturaleza, todo lo que está en potencia es movido”. El feto, antes de tres meses puede ser movido porque es potencia y ¿quién lo mueve? ¿Quién tiene la única facultad de moverlo? Quién más que la madre, porque sólo de la madre depende él; independiente de quien haya donado el espermatozoide, eso ya no importa. El hombre simplemente hizo su parte y luego se retira del problema, de ahí en adelante dicho problema concierne sólo a la mujer. Es como cuando se da un regalo a alguien: uno lo regala y ya cumplió con su parte, la persona que lo recibe decide que hará con él; es probable que el que lo regaló quisiera que quien lo recibe lo cuide, y si la persona lo daña ya no puede hacer nada, ya lo regaló, le duele, pero el objeto ya no es suyo.
Por eso, el aborto no es asunto más que de la mujer. Si el hombre se opone “de malas”, ya cumplió con su parte que fue donar el esperma y el resto no le incumbe. Es probable que le duela si la mujer aborta, pero eso no le concierne, comenzando por que ni siquiera tiene conciencia del hecho. El hombre jamás podrá juzgar correctamente el aborto porque nunca sabrá lo que es un embarazo.
Además, como todo en la vida, las cosas que se hacen, y aún más las grandes cosas que se hacen traen consecuencias de las que se es consciente. Que la mujer aborte o no, sólo le trae consecuencias directas a ella, ella tendrá o no su carga moral, su peso psicológico, sus traumas, y sólo la afecta a ella. Y sólo a ella antes de los tres meses de embarazo en los que el bebé no tiene vida propia. Quienes intervengan juzgando a la mujer de moral o inmoral, se inmiscuyen en asuntos que no les conciernen ni tampoco les afectan.
Ahora que el aborto es ilegal y está penalizado, sólo la mujer cumple la condena ¿o acaso meten al padre del niño a la cárcel? Sólo juzgan a la mujer porque sólo es asunto suyo.
En Roma y Grecia, el aborto era permitido por considerarse al feto como portio viscerum matris –apéndice del cuerpo de la madre – por lo que la mujer podía disponer libremente de su cuerpo y abortar si así lo deseaba, y por lo tanto abortar no era un delito.
Despenalizar el aborto no significa legalizarlo. Legalizarlo sería un asunto en el que la sociedad pública intervendría y el efecto sería más bien el contrario. El médico se vería en obligación de atender un aborto y eso se opone a la libertad de elegir. La ética médica juega también un papel aquí, y al igual que la mujer, el médico debe tener libertad para decidir si practica o no el aborto.
Florence Thomas, activista feminista y directora de ONGs en pro del feminismo y la mujer, dice que el aborto es un problema de salud pública y por lo tanto el Estado debe responder por él. Sin embargo, convertir el aborto en un problema público rechaza la libertad de decidir, sólo la mujer debe decidirlo, pero por lo menos debe contar con lo opción de abortar o no.
El Estado está fallando frente al tema del aborto. En el artículo 42 de la Constitución de Colombia se habla de la autonomía procreativa, otorga a los padres el derecho a decidir los hijos que quieren tener; y que en realidad debería hablar de “los hijos que la madre va a tener” porque es ella quien los va a dar a luz, por lo que ella es la que tiene la autonomía procreativa. Ningún artículo dice que cuando se tienen relaciones sexuales es porque se va a concebir un hijo, y esto incluiría no tomar píldoras, ni usar condón o cualquier otro método anticonceptivo; en estos casos también se estaría evitando entonces que nazca un niño. El aborto no es en sí un método, pero es anticonceptivo, por lo que debería ser un derecho al igual que los otros métodos utilizados para evitar tener un bebé.
En el artículo 16 se habla del libre desarrollo de la personalidad. Para una mujer, tomar la decisión de abortar influye en su desarrollo personal y la decisión que tome debe ser libre. El bebé que pudiere llegar a tener puede afectar su libre desarrollo de personalidad, por eso ella es quien pone fin a aquello que considera inhibidor de su libertad. Si el Estado decide por las mujeres, su libertad queda desplazada y estaría atentando contra su derecho.
La igualdad entre hombres y mujeres está contemplada en el artículo 43. Sin embargo, hombres y mujeres son diferentes física y emocionalmente, y la prueba –no hay que probarlo siquiera – es el embarazo, por lo que es un derecho que sólo concierne a la mujer, el de decidir sobre el aborto.
Por ejemplo, si la mujer embarazada muriera, el feto también lo haría, no importa si el padre del niño muere o vive, biológicamente sólo la madre afecta al feto, por lo que sólo ella decide qué hacer con él.
Hasta que el bebé no salga del cuerpo de la madre, no se le considera como persona jurídica, no está bajo cobijo de la ley, y por lo tanto no tiene derechos ni deberes, si la madre decide abortarlo no estará atentando contra ningún derecho del niño, ni siquiera contra el derecho a la vida consentido en el artículo 11, porque no se le puede considerar un ser vivo cuando aún está dentro del cuerpo de la madre y aún no es visible. Al menos hasta los tres meses antes de que tenga vida propia.
Quienes justifican la penalización del aborto aducen al argumento del respeto a la vida, como fuente de todo valor. Es decir, consideran vida a cualquier ser, animal o vegetal. Entonces sería un crimen cortar una flor o comer carne. Incluso aunque consideraran sólo el respeto a la vida humana, nunca se puede estar seguro de que los animales tengan alma, tampoco se puede estar seguro de que el feto la tenga, por lo que cualquiera de las dos cosas: matar a un animal o abortar un feto serían igual de morales o inmorales, crímenes o no crímenes, las dos cosas son iguales porque de ninguna de las dos se está seguro.

1 comentarios:

Otro Victor dijo...

Seguro que Hitler suscribiría tu texto sin pensarlo...