jueves, 2 de julio de 2009

Lo siento

Lo que pasa es que como ya no estoy enamorada (yo cambio de opinión en sólo segundos), no he vuelto a escribir. No me gusta la idea, porque ahora ya no tengo inspiración. Y como carezco de ella, me dediqué más bien a estudiar, al oficio, como dicen.
La cosa es que el oficio es chévere. Estar enamorado no es chévere. Excepto por la inspiración para escribir estupideces y por la manera en que uno mata el tiempo; y más que la manera, por la ignorancia, por la indiferencia con el tiempo. Que por cierto es a lo que más le temo, al tiempo, al reloj, a los segundos, a las horas, que se vengan a veces de mí, repitiéndome cosas que no quiero oír más. Eso sí, ya les dije cual era mi punto débil, pero no lo usen en mi contra; en serio, el tiempo ya me hizo la maldad por ustedes.
Bueno, espero tener próximamente un amor de verano. Aunque sea para darle comida al blog.

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